Taller: Historias y dignidades mapuche. Elementos para una pedagogía intercultural

actividad mapuche

El taller será dictado por Claudio Alvarado Lincopi, historiador, miembro de la Universidad Libre Mapuche y la Comunidad de Historia Mapuche, co-autor del libro “Santiago waria mew. Memoria y fotografía de la migración mapuche”

El taller es totalmente gratuito, dirigido a profesores y profesoras

Inscripciones a sandraaraya@profesormetropolitano.cl

 

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Exposición fotográfica “Santiago waria mew. Memoria y fotografía de la migración mapuche”

aficheTenemos el agrado de invitarles a la exposición fotográfica del proyecto “Santiago waria mew.  Memoria y fotografía de la migración  mapuche”, a exhibirse desde el día 21 al 28 de marzo de 2017. La muestra estará abierta en el Cafebrería & Emporio 1, ubicada en Alameda 2370, Santiago, a pasos del Metro República, desde las 09 am hasta las 20 pm. La exposición es gratuita y abierta a todo público.

Santiago waria mew…  es un trabajo desarrollado por Enrique Antileo y Claudio Alvarado a partir de las fotografías de familias mapuche migrantes y hoy residentes en la ciudad de Santiago. Fotografías, testimonios, conversaciones dan vida y emoción a una reflexión abierta sobre el proceso migratorio mapuche, sus  causas y su devenir. La investigación viene gestándose desde 2015 y actualmente sale al público con la publicación de un libro fotográfico del mismo nombre, de 270 páginas, publicado por Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, más una exposición fotográfica y un sitio web (www.mapuchewariamew.cl).

Les invitamos a visitar esta exposición y a revisar la publicación del libro Santiago waria mew. Memoria y fotografía de la migración mapuche, que puede adquirirse en el lugar.

Invita
Cafebrería Emporio
https://www.facebook.com/cafebreria1/?fref=ts

Universidad Libre Mapuche
https://www.facebook.com/UniversidadLibreMapuche/?fref=ts

 Más información y consultas a:
info@mapuchewariamew.cl
226992818

www.cafebreria.cl

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Santiago racista: de la migración mapuche a la migración latinoamericana

Fuente Revista Sur
Enlace http://www.revistasur.cl/revistasur.cl/2017/02/santiago-racista-de-la-migracion-mapuche-a-la-migracion-latinoamericana/

Escrito por

La ciudad de Santiago, la moderna, la copia feliz de París, niega lo indio, lo negro y lo popular. La reactualización urbana de fines del siglo XIX, que da sustento simbólico al patrimonio turístico contemporáneo, se edificó bajo un ideal de limpieza urbanística que construyó, por un lado, una ciudad propia para el disfrute del privilegio y, por otro, un arrabal plebeyo donde deberían depositar sus vidas los condenados de la ciudad, entre ellos, la plebe mestiza, los mapuche y las negritudes. La ciudad propia, donde hoy se ubican los principales palacios históricos de Santiago, fue construido para el goce de una casta rebosante de privilegios, sostenida en la trama urbana por el populacho habitante de La Chimba, del Matadero, más tarde del Zanjón, de La Legua, de Barrancas. El ideal estratificador fue fundante en la moderna ciudad de Santiago.

Pero allí estaba el populacho moreno, desde siglos constituyendo los grises de una historia urbana marcada por la racialización de los cuerpos. Y fue ese racismo, esgrimido con furia por la casta decimonónica, la que hizo desaparecer la cara india y negra de un Santiago eurocéntrico. El indio araucano, como le gusta decir al conservadurismo criollo, no apareció en la ciudad sino como monumento falaz. En el hermoseado Cerro Santa Lucia se ubicó una escultura de Nicanor Plaza, obra galardonada con el primer lugar en el Salón de París en 1868, que representa a Caupolican, pero que hoy sabemos fue inspirada en la iconología del Último Mohicano. El cuerpo mapuche, que tránsito por siglos aquel Santiago de castas coloniales, fue borrado bajo el icono de un hércules salvaje. Mientras, la negritud habitante de la capital, rebosante en La Chimba, fue desohaja de las lineas que cuentan los tránsitos urbanos, solo celebrado en su incontenible esclavitud en las farolas del antiguo Congreso Nacional, allí, en sus jardines afrancesados, quienes sostienen como triste condena la iluminaria son esfinges de negros y negras, pues obvio, quien más sino ellos, condenados a la servidumbre.

Ahora bien, la borradura del Santiago negro e indio se produjo también por el discurso del mestizaje, cómo no, era mejor pasar desapercibido, mezclarse entre el naciente proletariado urbano. Es que lo mestizo como discurso de la casta, funcionó como olvido de la hermosa morenidad. El roto chileno, emblema de la plebe patriota, puede ser pobre, descamisado, querida chusma, pero nunca indio, menos negro. Con todo, para mediados del siglo XX, lo mapuche y lo afro había desaparecido como constituyente del entramado urbano santiaguino.

Fue allí, entre borraduras y mestizajes, que durante la segunda mitad del siglo pasado comenzó una gran ola migratoria mapuche desde los territorios despojados. Y fue en esa ciudad, la nuestra, de profundas negaciones y olvidos, que la sociedad mapuche debió esconder el apellido, silenciar la lengua, mimetizarse. La servidumbre fue el modo general de trabajo, como empleadas de casa particular las mujeres, sufriendo el vejamen de llevar cuerpos tan indios, tan proclives a la marca de patrones racistas, que los hay tantos. Los hombres, por su parte, sometidos a la precarización laboral, como muchos otros, pero condenados por el insulto inferiorizador: indio culiao resoplaba por bocas burguesas y proletarias, allí se hermanaba la lucha de clases. El racismo como ordenador de la explotación laboral fue una realidad de la migración mapuche de mitad del siglo pasado. Pero también se hizo ciudad, se participó en la toma y la protesta, en la autoconstrucción y el sindicato, pero no como mapuche, sino como obreros, era mejor silenciar la marca que condenaba, distanciarse de lo indio.

La ciudad de Santiago ha sido organizada desde el siglo XIX socio-racialmente. Hoy son los cuerpos migrantes los que sufren aquella historia de fracturas y castas no declaradas, la continuidad del racismo llega como talante organizador de las experiencias de las vidas marcadas por el estigma de la piel. Es cierto, los territorios del privilegio ya no son los mismos, ellos se han alejado cada vez más, quizás arrancando de nosotros, construyendo nuevos muros, físicos y simbólicos, que reactualizan las fronteras socio-raciales. Por otro lado, no esta demás señalar que las marcas que inferiorizan actualmente no son unicamente corporales, la mancha social de la pobreza se ha constituido también en límites que edifican naturalizadas postergaciones. El tema es complejo y falta profundizar en las tramas del racismo contemporáneo.

En fin, por ahora, terminar con una pequeña experiencia. Hace un tiempo trabajé haciendo unas encuestas en un sector acomodado de la capital. Debía tocar puertas y citofonos e intentar convencer de que me respondieran algunas preguntas. No me fue muy bien. Los cuicos son reticentes con desconocidos, aun más si el desconocido no tiene la apariencia adecuada, quizás por eso las empresas pagan el doble por encuesta hecha en los sectores condecorados de la ciudad. Aun así, pude entrar en algunos departamentos. Acá, pues, lo obvio, dinero expuesto bajo diferentes estilos de hermoseamiento hogareño. Pero más allá de esto, de lo visible de la opulencia, pude observar un espacio habitado por mujeres negadas por el relato oficial de este sector de la ciudad. A eso del mediodía es posible observar contingentes de trabajadoras de casa particular caminando por el sector; no mentiré, no me atreví a hablar con ninguna, nunca fue mi intención hacer una etnografía, nunca lo he hecho, solo estaba trabajando haciendo encuestas, pero bajo mis propios aprendizajes categoriales, adquiridos como habitante de la ciudad, pude identificar mujeres peruanas y mujeres “negras”, quizás colombianas y dominicanas. Sé que eran trabajadoras de casa particular por la vestimenta que, aunque está ya prohibida, aún se mantiene como forma de normalizar y ubicar los cuerpos del trabajo doméstico. Esas mujeres, a mediodía, iban en busca de los niños y niñas que a esa hora salían de jardines y colegios cercanos. Pensé en mi abuela, en su cotidianidad como nana mapuche en aquella ciudad del privilegio durante la segunda mitad del siglo XX. Es cierto, ahí, en esos espacios, la memoria de tantas mujeres mapuche no se ve, no es posible entrever allí sus andares. Quizás ocurra lo mismo con peruanas, colombianas y dominicanas, ellas componen el tránsito de los sectores de privilegio, como trabajadoras por cierto, pero lo componen, su presencia es evidente, y son sus cuerpos los que intervienen este sector de la ciudad. Una mujer negra, cargando con su propia biografía, camina de la mano de un niño rubio, quizás hijo o nieto del dueño de casa, del patrón. Se aleja lentamente.

2da versión Escuela de Verano de Mapudungun para niños y niñas

Les invitamos a participar en la segunda versión de nuestro taller para niños destinado al aprendizaje de Mapudungun, de forma interactiva y lúdica, a partir de juegos, canciones, cuentos, dibujos y muchísimas otras actividades.

El objetivo: conocer e interiorizarse en la lengua y la cultura mapuche, fomentar el respeto por los pueblos originarios y manifestaciones culturales.

Profesora del curso: Antonia Huentecura, profesora y educadora diferencial (Universidad Austral), miembro de la Universidad Libre Mapuche.

Cupo disponible
30 niños-niñas.

Edad de los postulantes
5 a 10 años.

Período
09 al 14 de enero 2017.

Horario
11 a 13: 00 hrs.

Lugar
Casa de Salud Mapuche Kvme Felen. Catamarca # 2232, al llegar a Carrascal.  Comuna de Quinta Normal.  Locomoción 505-513 por carrascal. 502 por salvador Gutierrez.

Aporte por estudiante:   $ 10.000.- ( pago único )afiche niños 2017.jpg

Nütram/Foro/Conversatorio

Imagen

La Comunidad de Historia Mapuche, con la colaboración de Librería Proyección y la Universidad Libre Mapuche, tiene el agrado de invitar al foro/conversatorio: Reconstitución del Ayllu y Descolonización en Bolivia.

Expone: Carlos Mamani (Profesor de Historia y activista indígena, Bolivia)

Lunes 22 de Agosto, 19 hrs.
Lugar: Librería Proyeccción, San Francisco 51. (Atrás de la Iglesia San Francisco)
Te esperamos

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El colonialismo de “izquierda”

Claudio Alvarado Lincopi
Enrique Antileo Baeza
Rosamel Millaman Reinao
Fernando Pairican Padilla

Comunidad de Historia Mapuche

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 Fuente: The Clinic

Ka feypikefuy kiñe rupa tañi rume kutrankawün ka tañi chengnewenon, feychi muntuñmagelu tañi pichiche pu lipang. Llüpükünuñagey ñi ange ti pichiche ngümay pingüdüy ñi ange mapu mew mollfüy. Kisu am ñuke witrañpüramfuy ñi püñeñ, kay ka müten changodü longkongerkey kiñe pichi tralka mew, fey wedoy lüyküy ñi mollfüñ. Müley ñi ngeñiwael kutrantun mew. Tañi pichiche müten kutran piwkeyey. (Segundo Llamin ñi kuku yem ñi piam)

“El indio, no es sino un bruto indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que constituyen la vida salvaje” (B. Vicuña Mackenna, 1868)

“El ejército de Chile se ocupó de la conquista y pacificación de la Araucanía, cuya empresa se inició precisamente en ese año de 1859”, señala el militar chileno Leandro Navarro en un testimonio importantísimo sobre el despojo territorial que vivió el pueblo mapuche, en el marco de uno de los procesos históricos más trascendentales que ha vivido en nuestra sociedad. Proceso que abrió las puertas para la colonización de tierras y de las vidas mapuches, puesto en práctica con la violencia y la instauración de jerarquías socio-raciales como dispositivos de dominación.

El racismo, articulado consustancialmente al colonialismo como proceso histórico, constituyó una forma de violencia global que interrumpió, invadió y desgarró el curso de las historias mapuches. Las consecuencias del accionar colonial se pueden ver en varios ámbitos. Por ejemplo, por mencionar algunos: las tierras de nuestros antepasados han sido ocupadas de forma masiva como sustento económico para la república chilena, a partir de un modelo extractivista que hoy causa graves daños ecológicos en las reducciones derivadas de la ley de 1866, el instrumento creado por Cornelio Saavedra como parte de un plan de mayor envergadura para conquistar y asimilar a nuestros antepasados a la fuerza a la “chilenidad”. Por otro lado, la imposición de toda una institucionalidad ajena al ad-mapu y al ad-mongen mapuche. Nuestros antiguos, tuvieron que utilizar las armas de las leyes para evitar las usurpaciones posteriores a la Ocupación. Y otro aspecto: la desvalorización de nuestros conocimientos, creados por siglos de interacción con el mundo que nos rodea. Aquellos conocimientos, así como nuestras formas de vida como dice José Quidel en Violencias Coloniales (2015) “nos transformó en seres despreciables”, para los ocupantes.

Nuestro poeta Elicura Chihuailaf en 1999, en su precioso Recado Confidencial…, llamaba a imaginarse a los chilenos qué pasaría si un día otra bandera fuera impuesta, sus tradiciones prohibidas y tu lengua obligada al silencio. Aquello es lo que hemos llamado: violencia colonial, título de nuestro reciente libro como Comunidad de Historia Mapuche. Una de las conclusiones, es que a partir de la emergencia de nuestro segundo ciclo de movimiento mapuche, algunos historiadores chilenos han venido “instalando un conveniente olvido de las memorias de la colonización”, buscando “otros” responsables de un despojo.

Sin desconocer el interesante debate que se ha abierto —el cual profundiza los antecedentes y complejiza la historia de la colonización—, nos preocupa que nuevamente las ciencias sociales sean utilizadas como intentos por deslegitimar la lucha política de nuestra gente. Es lo que pasa hoy con las palabras suscritas por el historiador chileno Leonardo León, quien a partir de la recopilación de información sobre la venta de tierras en la frontera norte del territorio mapuche en Chile (Ngülu Mapu), insiste en su tesis de que el Estado chileno tendría un rol benefactor y regulador con los que él llama “diferentes tribus/identidades étnicas” que habitaron el Wallmapu. Esto último solo puede ser sostenido bajo el amparo de la arrogancia clásica de la academia colonial, que de un plumazo pretende hacernos desaparecer como pueblo, sin comprender que histórica y antropológicamente ninguna sociedad es estrictamente uniforme social, económico, político y culturalmente, ni las estatales ni las no estatales. Y en este sentido, a pesar de que la historia colonial ha intentado uniformar nuestro proceso histórico como “araucanos”, y hoy enarbola nuestras diferencias territoriales como supuesta prueba de nuestra inexistencia colectiva, la sociedad mapuche ha retomado su condición de pueblo desde donde se sustenta la lucha por derechos colectivos y territoriales.

Por cierto, curiosa perspectiva (la de León) para analizar un proceso de invasión y ocupación que —con todas las complejidades que tuvo: venta, negociación, incursión militar, guardias civiles, diferencias y peleas internas, coordinaciones entre los ejércitos chileno y argentino, enfrentamientos, muertes— terminó a fines del siglo XIX con resultados bastante claros y difíciles de desmentir: con nuestra sociedad anexada el Estado chileno (también al argentino), con nuestras familias viviendo en reducciones (tal cual, reducciones), con la instalación de ciudades coloniales (ex fuertes militares chilenos), con familias empobrecidas igual que pueblo pobre chileno, pero con el racismo contra el “indio” en nuestras vidas y con el despojo de casi de la totalidad de la tierra y el sustento económico, que quedó en manos de colonos chilenos, colonos de otros países, militares, de especuladores y del Estado.

De verdad curiosa la perspectiva de la beneficencia. Blanquear la historia o deslegitimar el discurso del que lucha es una tarea común en todos los países colonizadores. No nos engañemos: hoy la lucha por derechos colectivos de nuestro pueblo es también la historia. Frente a las declaraciones de historiadores fronterizos como Sergio Villalobos y Leonardo León, nos corresponde discutir desde la disciplina los intentos de “limpieza” de la conquista militar y sus consecuencias. Leonardo León, en su reciente escrito en La Tercera, utiliza el recurso de la negación, el mismo que manejó la dictadura militar chilena para encubrir las torturas, ejecuciones extrajudiciales y a los detenidos desparecidos. ¿Necesitamos rieles con restos óseos para sustentar la ocupación militar? ¿Se necesitan campos como el de Pisagua para demostrar que lo sucedido fue una ocupación con el ejército detrás? Si es así: que las Fuerzas Armadas abran sus archivos para que, como investigadoras e investigadores mapuche, podamos escribir nuestra historia, interpretarla y batallar en las ideas.

Albert Memmi, en su libro Retrato del colonizado (1966) califica este tipo de actos y sujetos como colonialismo o colonizadores de “izquierda”. Cincuenta años después, al leer a Leonardo León, sigue teniendo sentido lo expuesto por el pensador tunecino cuando frente a hechos coloniales, frente a la conformación de un país racializado, la miopía o quizás una encubierta perspectiva nacionalista chilena, intentan hacer ver al Estado y a los militares como “pacificadores”.

MAPUDUNGUN PARA NIÑOS Y NIÑAS

PICHIKECHE KIMAY MAPUDUNGUN
ESCUELA DE VERANO DE LENGUA MAPUCHE

pichikeche6Nos complace informar que están abiertas las inscripciones para nuestra ESCUELA DE VERANO DE MAPUDUNGUN PARA NIÑAS y NIÑOS

Desde el lun. 18 de enero al sáb. 23 de enero
16:00 a 18:00 hrs.
Lugar: Ruka Mapuche Hospital Barros Luco (Metro El Llano, Línea 2)

Les invitamos a participar en un taller para niños destinado al aprendizaje de Mapudungun, de forma interactiva y lúdica, a partir de juegos, canciones, cuentos, dibujos y muchísimas otras actividades.

El objetivo: conocer e interiorizarse en la lengua y la cultura mapuche, fomentar el respeto por los pueblos originarios y manifestaciones culturales.

Profesora del curso: Antonia Huentecura, profesora y educadora diferencial (Universidad Austral), miembro de la Universidad Libre Mapuche.

Pueden inscribirse:  niñas y niños entre 5 y 10 años

Para hacerlo deben escribir a: antonia.huentecura@gmail.com y esperar confirmación

Consultas al fono: 9-2951370

Valor del curso: El curso no tiene valor, está sujeto a un aporte voluntario de las familias de los niños y niñas que quieran participar, considerando para los materiales y un aporte para las organizaciones que generosamente han facilitado la Ruka

Organiza:
Universidad Libre Mapuche

Colaboran:

Equipo Kom kim Mapudunguaiñ Waria mew
Organización Petu Mongeleiñ
Comunidad Mapuche para la Salud Ancestral Ñuke Mapu Newen